martes, 2 de julio de 2013

PLAYAS INFINITAS Y MANSIONES DE ENSUEÑO

Vuelve a amanecer nublado, pero hace buena temperatura y no llueve. Así que nos echamos a la carretera para iniciar nuestro segundo día en Los Hamptons. Si ayer fue el East y el South, hoy tocan el West y el North. Los tenemos cerca. Allá vamos. Pero... ¿Qué veo?



¿No lo dije? ¡También se puede adoptar una autopista! ¿Acabaremos yéndonos con cargo de conciencia por no ser automovilistas solidarios sin fronteras? Y ya que hablamos de automovilismo, llama la atención cómo han cambiado los americanos a este respecto. Aquellos cadillacs, chevrolets, pontiac, el típico y tópico coche americano enorme, vamos lo que en mi infancia se llamaba un "haiga", eso ha pasado a la historia. Este es el paradigma del coche americano actual.



El resto todoterrenos/todocaminos, mayoritariamente conducidos por mujeres, y coches medianos de marcas japonesas: Toyota, Nissan, Honda, Mitsubishi... Europeos, sólo Mercedes se ven apreciablemente; algunos BMW y pocos Audi.



Llegamos a la zona de Westhampton y hacemos un tour panorámico desde el coche para flipar a cada paso con las casas que se ven, todas en primerísima línea de playa y sin que pueda haber acceso a la misma. Nuestra sobrina segunda Nuria comete el error de pedirnos foto, foto, foto y la machacamos con unas cuantas de estas "chabolas". Aquí dejamos una muestra.



O dos. Pero conste que las auténticas mansiones, las que hemos podido intuir o entrever entre los setos, donde viven los Grayson, vamos, esas no hemos podido fotografiarlas. Podemos asegurar, eso sí, que son como las hemos visto en "Revenge". Ahora que mi Victoria es mejor que Victoria Grayson, dónde va a parar.



Tras algún que otro kilómetro, encontramos por fin un acceso público a la playa. Desde luego, el camino recorrido ha merecido la pena. Una playa infinita, de arena blanca y fina, y con olas (es el océano Atlántico, claro). Para los gallegos, al otro lado de Sanxenxo.



Y ya que el día no está para baño, aunque va haciendo calorcillo, encontramos algún motivo para juguetear. Este abuelo sesentón que no teme romperse algún hueso.


Y así no se lo rompe.



Antes de ir al pueblo a comer, encontramos una zona muy tranquila al borde del mar, casualmente con un par de sillas para tomarnos un descanso. ¡Ha salido el sol!


Westhampton es otra típica ciudad de la zona, con sus calles, sus farolas, sus comercios y su policía, pero, vamos, policías hay a manta por todos lados. Incluso presenciamos en la calle la detención de un individuo en la que intervienen nada menos que las dotaciones de cuatro vehículos. Y no es que estas sean, para nada, las "Malas calles" que dirigió Martin Scorsese en 1973, con Robert de Niro y Harvey Keitel. Bueno, los vehículos eran de verdad, no como este.



En el camino hacia la comida, Mariví se siente cansada y posa en uno de los bancos que también hay en esta ciudad. Por cierto, ya veis la omnipresencia de la bandera. Por todas partes hay algún mástil enorme (¿ya hemos dicho que aquí todo es enorme, no? con una bandera arriba del todo; se las ve por doquier: en edificios oficiales, sí, pero también, como veis, en locales comerciales, en los porches de las casas... En fin, como en España... cuando hay un Mundial.



Después de comer, damos otra vuelta por lugares próximos y, como no vemos nada más que nos atraiga, decidimos regresar a nuestra base en Greenport, para dar un paseo por allí y hacerme esta foto.


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