sábado, 29 de junio de 2013

DE BRUJAS EN SALEM Y PESADILLAS EN ELM STREET

Amanece en Boston con la misma niebla que anocheció ayer, y con lluvia. Así que decidimos ponernos a cubierto dedicándonos a las consabidas compras. Muy cerca del hotel tenemos una enorme (aquí todo es enorme) zona comercial, outlets y esas cosas, que nos vienen al pelo.



A media mañana decidimos acercarnos a Salem, sí la ciudad de aquellas brujas que a finales del siglo XVII la liaron parda dando lugar a una obra de teatro de quien fuera marido de Marilyn Monroe, Arthur Miller, y a varias películas como la protagonizada por Kirstie Alley.



Ya ha salido el sol y podemos pasear por esta nada terrorífica ciudad, aunque el rastro de las dichosas brujas aparece por doquier en tiendas, varios museos, bares, etc. Y nos quedamos a comer. ¡Qué vicio!



Por la tarde nos acercamos al puerto de Salem, donde nos encontramos atracado otro velero bergantín muy fotografiable.



De regreso hacia Boston, nos perdemos de manera lamentable y tardamos como dos horas en llegar a Harvard. ¡Si ya decía yo que tenía que haber estudiado más! Una pesadilla como aquellas que nos proporcionaba Freddy en Elm Street en carnado por Robert Englund.




Tras el breve tour, continuamos hacia el centro atravesando el Mystic River que dio título a la oscarizada película de Clint Eastwood protagonizada por Sean Penn, Tim Robbins y Kevin Bacon. No estará de más decir que en Boston confluyen tres ríos: el citado, que viene por el oeste; el Charles, que lo hace por el suroeste; y el Chelsea, que llega desde el nordeste.
Y acabamos teniendo que entrar hasta el mismo centro porque determinado nieto se ha empeñado en que le consigamos una camiseta de los Boston Celtics. Nos esforzamos en el empeño porque a fin de curso se lo ha ganado. Una vez alcanzado logro tan singular, localizamos una terracita donde recuperamos el resuello con una buena cerveza, porque hace un bochorno...

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