¡Albricias! En efecto, está amaneciendo, y puedo contemplarlo porque ¡está despejado! Agradable sensación. Se levanta Mariví y me parece buena idea inmortalizar el momento.
Pero todo se acaba. Todo se nos está acabando ya en este maravilloso viaje. Toca empaquetar y coger carretera y manta rumbo a Nueva York. Nos queda la guinda de tan sabroso pastel: Coney Island, en Brooklyn otra vez, sólo que al otro extremo de donde estuvimos al principio.
Puede decirse que hay dos Coney Island. La parte interior, la Brighton Beach Avenue, por donde pasa el metro elevado sobre mi cabeza... Y por donde podría aparecer en cualquier momento Robert de Niro en la memorable "Uno de los nuestros" dirigida por Martín Scorsese...
... y por donde están las tiendas de todo tipo, que en este punto concreto están dominadas por los rusos. Habrá, pues, que mencionar una graciosa película de Woody Allen que en España se tituló "Los USA en zona rusa"
... y la Coney Island de la playa y el parque de atracciones, donde, por cierto, ayer se registró un accidente que obligó a evacuarlo (todavía hoy se observaba numerosa presencia policial, quizá los hijos de aquella famosa comisaría inmortalizada en la serie "Canción triste de Hill Street").
O puede que aparezca por aquí en cualquier momento Clint Eastwood encarnando a su famoso personaje del detective Harry Callahan en "Impacto súbito".
¡Qué playa! ¡Y qué buen día hace hoy para disfrutarla! Lástima que no tengamos tiempo. Pero nos damos un buen paseo, a pesar del calor, y volvemos a machacar a Nuria y a Mary Paz a fotos, y a nuestros chicos en Madrid.
Y cuando el gusanillo se hace notar, sería imperdonable no degustar los famosos perritos calientes de Nathan's, los auténticos desde hace casi 100 años. Riquísimos.
Después de degustarlos, hemos de volver a donde dejamos aparcado el coche, del que nos hemos alejado bastante en nuestro paseo. Así que cogemos el metro.
Y ya sí que esto se acaba. Nos encaminamos hacia el aeropuerto J. F. Kennedy, enorme también, ya sabéis. Tiene ocho terminales. Una de ellas como la de aquella película que protagonizó Tom Hanks, "La terminal". Como Tom no anda por aquí, me hago yo una foto para compartirla con vosotros.
Hemos despegado con hora y media de retraso, al parecer porque había atasco en la pista de despegue, donde se concentraron unos veinte aviones en fila india y el nuestro era el 19. Esperemos que esto no sea una nueva versión de ¡"Aterriza como puedas!"! ya sabéis con el gracioso americano Leslie Nielsen. Obsérvese el gesto de la azafata de Iberia, muy del estilo Julie Hagerty.
Mientras empezamos a cruzar el océano Atlántico, rememoramos todo nuestro viaje. Ha sido muy emocionante, precioso, encantador, como una "road movie", en la que hemos tenido de todo: ciudades típicamente americanas, lugares encantadores, otros espectaculares, y lo más importante: las personas, cuya amabilidad, simpatía y civismo nos han sorprendido gratamente. La gente se para a esperar que hagas una foto, cosa que no ocurre en ningún otro lugar del mundo conocido por nosotros; pero lo que ya rebasó todos los esquemas fue cuando en Martha's Vineyard ¡se pararon los coches! para que pudiéramos hacer una foto. Esta.
En fin, ¿qué más? Bueno, por mencionar películas, se me ocurren "Sexo en Nueva York", con Sarah Jessica Parker; sexo en Philadelphia, en Niágara Falls, Boston, Cape Code, Hamptons, "Sexo en Nueva York 2" (Esperemos que haya una tercera... ocasión). En fin, son sólo películas que yo me hago...
Volviendo a la realidad, cuando estamos en medio del Atlántico ya es 4 de julio, la Fiesta Nacional de los Estados Unidos. Recordaremos, pues, a Tom Cruise en "Nacido el 4 de julio".
Bueno, ahora habrá que dormir un poco que si no, dentro de un rato, estaremos hechos unos zorros. Aterrizaremos en Madrid a eso de las once y media de la mañana hora local, que para nuestros cuerpos son las 5 y media de la madrugada.












No hay comentarios:
Publicar un comentario